El dueño de casa sobresale entre los dealers tucumanos como el que más condenas recibió en los últimos años por traficar droga en grandes cantidades.
En octubre de 2015 fue condenado a ocho años por este delito. El fiscal federal Pablo Camuña lo señaló como uno de los proveedores de cocaína de las redes de narcomenudeo de La Matanza, provincia de Buenos Aires y en el proceso se expuso que el grupo que encabezaba podría haber trasladado hasta 300 kilos de esa droga cada 15 días.
Lo curioso fue que nunca le encontraron drogas, pero los investigadores sumaron importantes evidencias mediante escuchas telefónicas, con lo que fiscal, que expuso los audios en el juicio, demostró que los acusados hablaban abiertamente del traslado de droga, sin utilizar palabras clave para evitar la alusión a la mercancía ilegal.
Poco tiempo después, Caro fue condenado en un juicio abreviado a otros cuatro años de prisión, esta vez por una carga de marihuana que había sido descubierta en Santiago del Estero, sumando 11 años luego de una unificación de penas, sentencia que llegó cuando otro proceso se ventilaba en Catamarca con su nombre en la carátula.
El 15 de agosto, la Justicia Federal de Catamarca lo condenó a 6 años y 6 meses de prisión, junto a otros miembros de su gavilla.
Los jueces federales Enrique Lilljedahl, Juan Carlos Reynaga y el subrogante Federico Bothamley, que presenciaron el debate desde Santiago del Estero- emitieron sentencia unánime condenando a 14 de los 17 imputados de integrar una banda narco integrada por catamarqueños y sanjuaninos, pero que también incluía a un paraguayo y a los tucumanos José Roberto Leirman y Mauricio Jaime.
El 10 de marzo una mujer de 32 años acudió a la comisaría de Alderetes para exponer que el 18 de febrero alguien había ingresado al garaje de su suegra y le había sustraído una motocicleta Honda Tornado.
