La reciente recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la necesidad de reforzar la vacunación contra el sarampión, ha puesto a la enfermedad en el foco de atención. A pesar de haberse declarado libre de ella en 2016, los sorpresivos brotes internacionales y la detección de un caso local en Salta sin antecedentes de viaje han despertado preocupaciones.
La OMS emitió una alerta epidemiológica para todo el continente el 20 de octubre pasado, indicando un aumento de casos importados desde otras partes del mundo. Eduardo López, infectólogo infantil, señala que la falta de cobertura adecuada en la vacunación contra el sarampión en Argentina es un motivo de inquietud. «Para tener una adecuada protección, una población debe estar cubierta por la vacunación en más del 90%», destaca López.
Las tasas de cobertura en Argentina están por debajo de lo aconsejado, especialmente después de la pandemia. Según registros de 2022, más de 87.000 niños que nacieron ese año no recibieron la vacuna del año de edad que protege contra el sarampión. Este grupo es particularmente susceptible a la enfermedad. Además, otros 37.902 niños de cinco años dejaron de recibir la segunda dosis en el ingreso escolar.
Esta situación deja a más de 120.000 niños en Argentina sin la protección necesaria contra el sarampión. La enfermedad, altamente transmisible, puede propagarse rápidamente en poblaciones mal vacunadas. La reciente detección de un caso en Salta, un niño de 19 meses sin las vacunas al día, resalta la vulnerabilidad de la población.
Situación epidemiológica en Argentina
La jefa del departamento de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, Ángela Gentile, destaca la importancia de una vigilancia rigurosa para detectar posibles casos y promover altas coberturas de vacunación. La provincia de Salta, aunque cuenta con tasas de cobertura adecuadas, aún necesita fortalecer la vacunación para alcanzar el 95% necesario. Esta cifra permite frenar la alta transmisibilidad del sarampión.
La eliminación sostenida de la enfermedad en Argentina se ve desafiada por la falta de cobertura y la necesidad de ubicar la fuente de infección. La tarea incluye vacunar a aquellos con esquemas incompletos y garantizar una respuesta efectiva ante posibles contagios adicionales. La campaña de 2022 terminó con baja cobertura, lo que subraya la importancia de abordar esta situación de manera urgente. Y así preservar los logros alcanzados en la eliminación del sarampión en el país.
