La operación que culminó con la deportación de la familia y colaboradores de José Adolfo “Fito” Macías, líder del grupo criminal Los Choneros y fugitivo de una prisión ecuatoriana, se desarrolló en suelo argentino. Los miembros de la familia, incluida la esposa de Macías, Inda Mariela Penarrieta Tuárez, y tres de sus hijos, uno de ellos menor de edad, fueron descubiertos en una residencia de un country en la provincia de Córdoba. Fuentes oficiales confirmaron que el grupo, compuesto por ocho familiares en total, ya ha sido deportado y se encuentra en territorio ecuatoriano. Fueron expulsados en un avión militar argentino.
La compleja operación fue ejecutada por la Policía de Córdoba, en colaboración con Antinarcóticos y el área de Asuntos Migratorios de la Policía Federal. Tras la redada, los Macías Penarrieta fueron trasladados desde el country al Aeropuerto de Córdoba y, finalmente, a Buenos Aires, desde donde partieron hacia Quito.
La trama detrás de la deportación
La decisión de deportar a la familia de «Fito» Macías se fundamenta en un informe de la PROCUNAR. Esta entidad nacional y federal se encarga actualmente de investigar delitos de narcotráfico. Dicho informe indica la presencia de la familia del narcotraficante en Argentina, detallando la compra de la casa en el country. Aunque esta investigación preliminar no constituye una decisión judicial, la expulsión de la familia de «Fito» Macías se considera una medida de naturaleza política.
La deportación no solo está relacionada con la presencia de familiares de un criminal internacional en Argentina. Sino también con la consideración de Los Choneros como una facción beligerante en Ecuador. Esta faceta lleva a consideraciones de seguridad y relaciones exteriores. Y es que el grupo ha demostrado tener un poder económico y de fuego vinculado a los cárteles mexicanos. Superando ampliamente a organizaciones delictivas locales como Los Monos.
