En el informe, los profesionales indicaron además que la madre, en un intento desesperado por sacarla del infierno que estaba viviendo, la llevó a la casa de su hermana que vive en Buenos Aires para tratar de poner punto final a la relación. Estuvieron allí durante dos meses, pero tuvieron que regresar. Se confirmó además que la madre de la acusada cuenta con una medida de protección desde que sufrió una agresión por parte de la víctima.
Lo que sucedió durante el domingo es por ahora todo un misterio. Por recomendación de la defensora oficial María Picón y de la defensora de niñez Gabriela Rosales, la adolescente no declaró y perdió la oportunidad de que su situación se alivianara, ya que hasta aquí, todos los padecimientos que habría sufrido fueron relatados por la madre.
El acusador, en cambio, sí tuvo en cuenta su situación y solicitó que la adolescente quedara al cuidado de su progenitora, por su situación de vulnerabilidad y por estar embarazada. Los profesionales del CAD también solicitaron que la joven sea atendida por profesionales. Las defensoras adhirieron a ese planteo.
El juez especializado en Niños, Niñas y Adolescentes (NNyA) Federico Moeykens aceptó todo lo planteado por el representante del Ministerio Público Fiscal. “Estamos ante una joven que sufre una cuádruple vulnerabilidad. Es menor de edad, pertenece a un hogar de grave situación económica, por lo expuesto aquí es víctima de violencia de género y los problemas de índole social que padece”, fundamentó el magistrado.
Moeykens, además de aceptar que la adolescente quede al cuidado de su madre por 20 días, pidió la inmediata intervención de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinayf) para que sea asistida y reciba el tratamiento profesional adecuado por la violencia de la que fue víctima. También dispuso una custodia especial para ella y su familia, ya que estaba siendo amenazada por los parientes del herido.
