La inflación volvió a acelerarse en el mes pasado y no logra quebrar el 4% en la administración de Javier Milei. El dato, visto en forma aislada, es todavía muy alto. Sin embargo, es relativamente bajo si se toma en cuenta que en enero el costo de vida había trepado por arriba del 20%.
Ya con cuatro meses de inflación en torno al 4%, los analistas ven cada vez más lejos el objetivo del Gobierno de llegar a 2% antes de fin de año. Un dato que el mercado sigue de cerca para evaluar las chances de llegar al nivel que espera el oficialismo es la inflación núcleo o core, que no tienen en cuenta los aumentos estacionales y es un buen indicador de lo que ocurre con la inercia de los precios.
En mayo y junio, el componente núcleo se mantuvo en 3,7%. En julio aumentó a 3,8% y en agosto llegó a 4,1%. “La inflación de agosto mostró que, pese al ajuste fiscal llevado a cabo por la actual administración, ciertos factores no permiten perforar ciertos niveles para la inflación núcleo”, señaló un reporte de Grupo SBS.
La consultora LCG coincidió: “El Gobierno tiene como objetivo que la inflación perfore el 1% mensual antes de fin de año. No lo vemos como el escenario más probable. Seguimos pensando que bajar la inflación de 4%/5% mensual a niveles de 1%/2% representa un desafío mayor que el de reducirla desde los niveles de 20% que dejó la devaluación de diciembre. La estabilización de la inflación core mostrando un freno en la desaceleración confirma en parte nuestra idea”.
1. Boom de crédito
Los analistas de SBS resaltaron que existen factores monetarios de presión y, en particular, se refirieron al crecimiento del crédito privado en pesos, que aumenta el dinero en la economía a pesar de que el Gobierno cerró las canillas de emisión de pesos.
2. Efecto (o no) de la baja del impuesto PAIS
La estabilidad cambiaria de las últimas semanas -que tiene su base en la intervención oficial junto con ciertas cuestiones particulares como el blanqueo- puede extenderse por un tiempo más.
No obstante, no hubo un cambio real en la dinámica de las reservas: no se anunció ningún ingreso de divisas y todavía se mantiene el cepo cambiario muy estricto. Por eso, desde SBS apuntaron que cualquier presión en el frente cambiario podría empeorar la dinámica de las reservas y tener un impacto negativo en la inflación.
4. Más aumentos de precios regulados
En septiembre, además, siguieron los incrementos de tarifas y ese es otro punto que complica las intenciones del Gobierno de profundizar el sendero de desinflación.
“Ya lo veía difícil antes y con el dato de agosto, que trae una inflación núcleo muy firme, se me hace más complejo pensar que pueda converger al 2%. Deberían suceder demasiadas cosas para que eso ocurra. Ya el dato de la primera semana de septiembre que tenemos no es bueno, hay varios aumentos de precios regulados este mes”, consideró Pablo Repetto, jefe de Research de Aurum.
5. Presión por los salarios
