Alperovich se presentó ante el Tribunal Oral en lo Criminal 29 de la Ciudad de Buenos Aires, ubicado en Paraguay al 1500, para la primera audiencia del juicio oral.
Con respecto a la causa, Alperovich expresó: “Tengo 68 años, 11 nietos, 4 hijos, y quiero la verdad porque esto me mató”. Manifestó su deseo de que tanto el juez como el fiscal presten atención a todas las pruebas presentadas.
Durante el juicio, se leyeron las declaraciones que Alperovich hizo durante la instrucción antes de que la causa fuera elevada a juicio. Negó haber abusado de la víctima y desmintió tener un vínculo familiar con ella. Describió la relación laboral, destacando que la joven se encargaba de manejar agenda y dinero, afirmando que no había sumisión, sino un empoderamiento.
Alperovich defendió que nunca buscó estar a solas con la denunciante para atacarla y lamentó que esta hubiera borrado los mensajes que él le enviaba.
Al igual que ella, yo también quiero la verdad. De los 15 meses que trabajo conmigo, jamás le pague nada. Si ella tenía un trabajo de por vida (en el Ministerio de Gobierno de Tucumán), por qué no regresó a su trabajo en el ministerio, si había sido violada y abusada. Había mucha gente que estaba conmigo.
La causa incluye tres casos de abuso sexual, dos de ellos en grado de tentativa, y seis casos de violencia sexual agravada por acceso carnal, según lo establecido por la investigación judicial en base a las denuncias por los ataques ocurridos entre 2017 y 2018, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en la provincia de Tucumán.
En septiembre del 2023 el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 35 de la CABA, elevó a juicio oral la causa y estableció el 5 de febrero de 2024, como fecha de inicio del debate público. El juicio se llevará adelante en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 29, a cargo del Juez Juan María Ramos Padilla y se espera que presten declaración más de 80 testigos.
La causa
El expediente se inició cuando la joven denunció los hechos a fines de 2019, mientras se desempeñaba como asistente de Alperovich en el Senado, de donde el tucumano fue apartado. Tomó licencias y tiempo después fue suspendido. La denunciante indicó que los abusos y ataques se produjeron en Tucumán y en un departamento de Puerto Madero.
En mayo de 2022, la fiscalía había considerado que «en todos los casos, mediando para su comisión intimidación», el ex senador «abusó de una relación de dependencia, de poder y de autoridad». «Quedó comprobado cómo el imputado utilizando su fuerza física, ejerciendo abuso intimidatorio de poder y violencia de género, reducía bajo su dominio a la víctima, y la ponía como un mero objeto de satisfacción sexual, de cosificación, sometiéndola de forma violenta, ultrajante y degradante, haciéndolo por el transcurso de un poco más de tres meses», señaló la acusación fiscal.
En tanto, días después el juez Osvaldo Rappa procesó a Alperovich por los delitos denunciados y consideró que se cometieron «mediando abuso de poder y autoridad».
En su indagatoria ante el magistrado, Alperovich negó haber abusado de su sobrina y no aceptó preguntas, según fuentes judiciales. En principio, la causa se tramitó en dos jurisdicciones: en el fuero criminal y correccional de la Ciudad de Buenos Aires y en la justicia tucumana. Pero tras una resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación de mayo del año pasado, se resolvió que todos los hechos debían investigarse en Capital Federal, de acuerdo con lo planteado en su dictamen por el procurador General interino, Eduardo Casal.
De este modo, el juez Rappa continuó investigando con el aporte de los fiscales Santiago Vismaray Mariela Labozzetta a cargo de la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres.
