Era el partido de la fecha y estuvo a la altura de lo esperado. Se enfrentaban los dos mejores equipos del campeonato, los mejores planteles y los dos que pusieron toda la carne en la temporada para lograr el gran objetivo del año: el ascenso a la Liga Profesional. Se vivió de esa manera adentro de la cancha y también afuera, donde casi 25 mil tucumanos dijeron presente. San Martín y Belgrano jugaron una verdadera final, aunque hubo apenas un ganador. Sí, el Santo se puso la pincha de diablo por unos instantes, metió la cola y no se baja de la pelea.
En medio de una Ciudadela que fue un infierno, el Pirata salió decidido a golpear de entrada y lastimar en los primeros minutos del partido. Pese a que el triunfo de Instituto contra Gimnasia de Jujuy le privó la posibilidad de consagrarse en Tucumán, el equipo contó con la determinación para presionar alto a su rival para tratar de generar alguna falla defensiva. Y estuvo muy cerquita de abrir el marcador en dos ocasiones: Lucas Diarte se la sacó en la línea a Maximiliano Comba luego de un centro del Turco Hesar y, pocos segundos después, Nicolás Carrizo le ahogó el grito a Pablo Vegetti tras un cabezazo.
Luego del asedio inicial, el Ciruja lo fue llevando a su juego, Valentín Larralde y Cristian Llama tomaron el protagonismo del duelo y buscó ser profundo con la velocidad de Federico Jourdan y Brian Andrada. Igual, se puso arriba con buen centro a la carrera de Hernán Pellerano y la aparición goleadora de Juan Bautista Miritello.
Con el 1-0, el local se tiró unos metros atrás y jugó con la desesperación de un Celeste que intentó cambiar el trámite del encuentro con las variantes pero que no lo consiguió. Más allá de la búsqueda, a la visita le costó llegar con peligro en el complemento y se quedó con las manos vacías.
Así, San Martín quedó a ocho del puntero con 12 puntos en disputa, por lo que Belgrano deberá hacer cuentas para subir la próxima fecha.
